• Exposición

    Naturaleza: El bosque imaginario

    Solo me impresiona lo que no me enseña
    Solo me motiva lo que no veo

    I am only impressed by that wich does not teach me
    I am only motivated by that which I do not see

    Mich beeindruckt nur das was mich nicht lehrt.
    Mich motiviert nur das was ich nicht sehe

    — Toño Cuesta.

    La pintura de Antonio Cuesta, de sólida formación académica imbuida de su sello creativo, hunde sus raíces en una visión reflexiva y profunda sobre la relación del ser humano con la naturaleza; no es de extrañar esta preocupación en un pintor curtido durante muchos años en las aulas, desde las que ayuda a desarrollar en su alumnado cualidades que el sistema educativo normalmente no contempla, y provocando en ellos su espíritu crítico.

    En el periodo de estudio de La máquina (1985-1995), borrando al ser humano del paisaje, muestra no obstante su huella inconfundible en un juego de abstracción, geometría y gran variedad de materiales y técnicas; pero a partir de 1995 el artista inicia un fecundo acercamiento a los orígenes, en la naturaleza: Los reflejos y la senda dejada por enigmáticos objetos, El agua y el mar con maravillosos efectos luminiscentes y El bosque imaginario, que nos adentra en su misterio.

    En la presente exposición, Antonio Cuesta nos invita a zambullirnos en la profundidad de un “mar” incierto de árboles que juguetean con la luz y la oscuridad y con la diversidad de los colores, hundiendo nuestros sentidos en un cúmulo de sensaciones visuales, táctiles, olfativas y auditivas, a través de una maraña de troncos y ramas que recorren las cuatro estaciones y el transcurrir del día… De su prodigiosa mano, nuestra imaginación es forzada a trasladarse al abismo misterioso de nuestro interior, de nuestros recuerdos, de los sueños y de la fantasía…, como si de un bosque de Sherwood imaginario se tratara…

    Toño nos enseña a redescubrir el mundo, y nos muestra algunas sutilezas de  nuestros primos los árboles, las plantas, que se levantan sobre los detritus y las ruinas de la vida, donde el viento no se queja, matizado también.


    Antonio Cuesta Villén

    Antonio Cuesta nació en Valencia en 1957. En el año 1976 ingresa en la facultad de Bellas Artes de San Carlos, Valencia, finalizando sus estudios en 1981 con la especialidad de Pintura y Grabado calcográfico. Posteriormente realiza la licenciatura con la tesina De la Idea a la Realidad.

    Desde 1982 reside en Gran Canaria, donde ha trabajado de comisario, diseñador e ilustrador, con numerosas publicaciones que avalan su trayectoria.

    Actualmente ejerce como catedrático de dibujo en el I.E.S Siete Palmas, en Las Palmas de Gran Canaria.

    A lo largo de su trayectoria, Toño Cuesta, ha realizado numerosas exposiciones individuales en municipios de Italia, Valencia,  Madrid, Valladolid, Tenerife y Gran Canaria. Muestras itinerantes como Máquina en Circuito (1990), Dos pintores, Dos propuestas (1990). Ha participado en colectivas, entre las que destacan las del Grupo Espiral como Encuentro Blanco-Experiencia por la Paz (1991), o Muestra homenaje al pintor Rafaely, Las Palmas (1992).

    Ha realizado numerosos trabajos como muralista entre lo que se encuentran: el Mural Homenaje a Olof Palme, Las Palmas de G.C., Murales en el proyecto Mar Adentro Las Palmas, 1990, o el Mural para el Sindicato Libre de la Marina Mercante (SLMM),Valencia, entre otros muchos.

    Algunas de sus obras se encuentran en museos como el de San Pio V, en Valencia, y el Museo de Arte Moderno de Brindisi, Italia.

    Ha sido galardonado con el 1º premio de pintura nacional de la ciudad de Las Palmas, en 1990, seleccionado también en el 3º Certamen de pintura Puerto de la Luz, El Mar, 1998, y 6º en el Certamen de Pintura Puerto de la Luz, La Pesca, 2001, entre otros.

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